El VAN no miente: los supuestos sí
Evaluar una inversión es fácil en la fórmula y difícil en los supuestos. El número final vale lo que valen las hipótesis que lo alimentan.
Calcular el VAN o la TIR de un proyecto es aritmética: una hoja de cálculo lo resuelve. Lo difícil —y lo que realmente decide si la inversión conviene— son los supuestos: cuánto se venderá, a qué precio, a qué costo, cuánto cuesta el capital y en qué horizonte. Un mismo proyecto puede ser excelente o ruinoso según esas hipótesis. Por eso el análisis serio no busca el VAN más alto, sino probar qué tan sensible es a cada supuesto:

Qué hace una buena evaluación
Parte de supuestos explícitos y defendibles —no optimistas por defecto—, separa el flujo del proyecto del financiamiento, usa una tasa de descuento acorde al riesgo, y prueba el resultado con escenarios y sensibilidad. El objetivo no es justificar la decisión ya tomada, sino estresarla antes de comprometer capital.
Qué significa para tu empresa
- Un VAN positivo en Excel no es un proyecto rentable: depende de supuestos que hay que cuestionar.
- Conviene enfocar el análisis en las pocas variables que más mueven el resultado.
- La tasa de descuento no es un detalle: define cuánto pesan el riesgo y el tiempo.
- Evaluar con escenarios —base, pesimista y optimista— protege mejor que un único número.
